lunes, 7 de noviembre de 2011

UP, una salida al conflicto exterminada.

Apuesto a que usted que está leyendo esto no sabía que la Unión Patriótica, el partido político fundado en 1985, incluía a actores de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Entre muchos otros grupos, las FARC buscaban una vía política legal para acabar con el conflicto armado. 
2 candidatos a la presidencia, 8 congresistas, 70 concejales, 13 diputados, 11 alcaldes y varios miles de sus militantes fueron asesinados por grupos paramilitares, fuerzas estatales y narcotraficantes. Fue en realidad un exterminio sistemático de un grupo político que, aunque no acabó con todos sus miembros, los sobrevivientes debieron huir del país ante la amenaza que tenían sobre ellos.
A continuación voy a hacer un pequeño recuento de 2 de sus líderes más recordados y que dejaron huella en este país cuya historia continuamente está escrita con sangre. 
Bernardo Jaramillo Ossa nació en Manizales en 1956, y fue asesinado el 22 de marzo de 1990 siendo candidato presidencial. 
Era abogado, y se caracterizó principalmente por denunciar con nombre propio a varios oficiales del ejército (Rito Alejo del Río, Faruk Díaz, entre otros), a grupos paramilitares, al gobierno estadounidense y  a la banca internacional como los responsables de los crímenes contra sus compañeros de lucha y de partido. 
Era realmente querido por el pueblo colombiano, y aunque hay denuncias sobre los autores intelectuales de su asesinato, realmente no hay claridad ni condenados. 

Jaime Pardo Leal fue asesinado el 12 de octubre de 1987 siendo presidente de la UP y senador de la república. 
Era realmente un amante del pueblo, los sindicatos, estudiantes, y todos los grupos vulnerables en una población como la nuestra. 
Al igual que Jaramillo Ossa, murió por denunciar a los grupos que se encargaron de asesinarlo. Jamás buscó asilo, protección o callarse frente a amenazas. A este defensor de la democracia lo asesinaron en su lucha pero aún hoy es recordado por aquellos que en esa época lo escucharon y sintieron la esperanza de que con personas como él la situación colombiana iba a tomar un nuevo rumbo. 






Los invito a visitar este link: http://www.verdadabierta.com/component/content/article/229-perfiles/3565-jaime-pardo-leal-la-voz-silenciada en donde se describe el magnicidio de este gran personaje, y se hace alusión a su vida y a los 30 millones que pagaron para asesinarlo. 

1 comentario:

  1. Es importante además saber que muchos de los crimenes de los militantes de este partido ya prescribieron y quedaron en el olvido, la imposibilidad de catalogarlos como genocidio hace que los términos se cumplan como cualquier otro crimen, y además está la condición oscura y poco transparente que se vivía en esa época, que aunque se asemeja mucho a la actual, tenía un plus de terror y temor que abarcaba todos los lugares de país y sobretodo a los encargados de impartir justicia

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